Aborrajados Vallunos
El equilibrio perfecto entre dulce y salado. Puré de plátano muy maduro, relleno de queso, rebozado en una masa ligera y frito hasta quedar dorado y crujiente.
Diversidad de climas y regiones, desde el Caribe hasta los Andes. Arepas, sancochos y abundancia.
Capital: Bogotá
La cocina colombiana es una mezcla vibrante de herencias indígenas, españolas y africanas. La geografía del país (costas en dos océanos, cordilleras andinas, selva amazónica y llanuras) ha creado regiones gastronómicas sumamente distintas. Mientras en la costa prima el coco, el pescado frito y el plátano, en la zona andina dominan las sopas espesas (como el Ajiaco) y platos abundantes (como la Bandeja Paisa). El maíz es el gran unificador nacional a través de incontables variedades de arepas.
La gastronomía de Colombia es sinónimo de generosidad y sazón casera. Su sofrito base, el Hogao (tomate y cebolla larga), es el corazón de guisos y sancochos que reúnen a las familias los domingos. Las técnicas varían desde el asado rústico a la leña en los Llanos Orientales, hasta las sutiles preparaciones con leche de coco en las costas pacífica y caribeña.
El equilibrio perfecto entre dulce y salado. Puré de plátano muy maduro, relleno de queso, rebozado en una masa ligera y frito hasta quedar dorado y crujiente.
La sopa representativa de Bogotá. Un caldo denso a base de tres tipos de papas, pollo desmenuzado, mazorca, y el inconfundible sabor de la hierba guascas, terminado con crema y alcaparras.
La arepa tradicional colombiana de masa de maíz blanco, suave por dentro, crujiente por fuera y rellena (o coronada) con abundante queso derretido.
El ícono de la comida callejera del caribe colombiano. Una arepa de maíz frita y crujiente, rellena con un huevo cocido en su interior.
Una delicia del Pacífico colombiano. Un arroz meloso, de color rojizo intenso, rebosante de carne de jaiba fresca, mariscos y leche de coco, servido húmedo.
El inconfundible arroz caribeño oscuro, dulce y salado. Se hace reduciendo la leche de coco hasta que se separe el aceite y se tuesten los sólidos formando el 'Titoté'.
El plato insignia de Antioquia y de toda Colombia. Una comida abundante que combina frijoles, arroz, carne molida, chicharrón, plátano, huevo, arepa y aguacate.
El desayuno de los campeones. Una mezcla reconfortante de los frijoles y arroz sobrantes del día anterior, sofritos juntos y acompañados de arepa y huevo.
El espíritu del asado de los Llanos Orientales. Ternera (mamona) adobada simplemente con sal, cerveza y especias, asada lentamente. Adaptada para lograr ese sabor rústico en parrilla casera u horno.
El orgullo del Valle del Cauca. Una milanesa de lomo de cerdo, golpeada hasta quedar enorme y delgada, empanizada y frita a la perfección.
Las icónicas empanadas fritas de masa amarilla de maíz, rellenas de un guiso de papa y carne mechada, servidas con ají picante.
El alma de la cocina paisa. Frijoles rojos, caldosos y espesos, cocinados lentamente con garra de cerdo, plátano verde y un guiso de tomate y cebolla.
El sofrito base de casi toda la cocina colombiana. Una salsa rústica y espesa a base de tomate y cebolla larga, esencial para frijoles, patacones y sancochos.
Pancitos de yuca y queso típicos del Valle del Cauca, Colombia. Esponjosos, ligeramente dulces y adictivos, ideales para acompañar el café de la tarde.
Pargo rojo entero, sazonado con cítricos y frito hasta que su piel quede extremadamente crocante. El almuerzo estrella de las playas colombianas.
Crujientes discos de plátano verde frito machacado, coronados con abundante salsa criolla colombiana (hogao).
El caldo curalotodo que une familias los domingos. Una sopa profunda y sustanciosa, llena de vituallas (tubérculos) como yuca, papa, plátano, y un gran trozo de carne de res.
El caldo madre de Colombia. Una sopa espesa y reconfortante con presas de gallina, mazorca, yuca, papa y plátano verde, sazonada con cilantro.
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