Apfelmus (Puré de Manzana Casero)
El acompañamiento y postre más reconfortante y sencillo de Alemania. Puré de manzana rústico cocinado a fuego lento con canela.
Cocina reconfortante a base de cerdo, papas, repollo y manzanas, ideal para acompañar con una buena cerveza.
Capital: Berlín
La cocina alemana se caracteriza por ser abundante, rústica y reconfortante, diseñada históricamente para soportar los fríos inviernos centroeuropeos. Aunque a nivel mundial se le asocia casi exclusivamente con la cerveza, las salchichas (Wurst) y el chucrut (Sauerkraut), cada región tiene sus propias joyas. Baviera brilla con sus pretzels y asados de cerdo, mientras que el norte prefiere pescados. Es una cocina que domina magistralmente el balance entre lo salado de las carnes y lo agridulce de sus guarniciones.
Descubre lo fácil que es traer los sabores de un Biergarten o de un mercado navideño alemán a tu propia cocina. Con pocos ingredientes, mucha papa y el infaltable toque de mostaza, estas recetas clásicas son perfectas para principiantes y para compartir en familia.
El acompañamiento y postre más reconfortante y sencillo de Alemania. Puré de manzana rústico cocinado a fuego lento con canela.
Un clásico rústico alemán muy fácil de preparar en casa. Salchichas bratwurst doradas acompañadas del tradicional repollo avinagrado (chucrut), perfecto para acompañar con mostaza.
El panqueque alemán de todos los días. Más grueso que un crepe francés, más delgado que un pancake americano. Versátil para dulce o salado.
El clásico indiscutible de la comida callejera alemana. Salchichas doradas bañadas en una salsa de tomate especial con sabor a curry, servidas con papas fritas.
El 'falso conejo'. Un pastel de carne molida horneado y jugoso, que esconde en su interior huevos duros enteros.
Un reconfortante estofado de carne a fuego lento con una salsa rica en cebolla y paprika, muy típico de la cocina casera alemana.
La tradicional ensalada de papa alemana, al estilo del sur (Baviera). Se sirve tibia, aderezada con caldo, mostaza y vinagre, sin una gota de mayonesa, y acompañada de tocino crujiente.
La versión alemana de los mac and cheese. Fideos de huevo rústicos hechos en casa, intercalados con mucho queso derretido y coronados con cebolla frita crujiente.
Se infla dramáticamente como un volcán dorado. Crujiente afuera, suave adentro. Servido recién salido del horno antes de que se baje.
La versión con manzana del clásico alemán. Las rodajas se cocinan dentro de la masa, suaves y caramelizadas.
El postre más querido del norte de Alemania. Una compota espesa de frutos rojos servida fría y bañada con un chorrito de crema líquida (nata) o salsa de vainilla.
El icónico pan alemán con forma de lazo. Esponjoso por dentro y dorado por fuera con sal gruesa. Un acompañamiento espectacular.
El gran clásico centroeuropeo. Un corte de cerdo machacado hasta quedar súper delgado, empanizado y frito hasta que el pan quede soplado y crujiente.
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