Ixpasá
El atol milenario del Día de los Difuntos. Una bebida oscura y reconfortante a base de maíz negro ligeramente fermentado y especias dulces.
Preparación
- 1
Lava bien el maíz negro crudo y colócalo en un recipiente. Cúbrelo con agua y déjalo reposar a temperatura ambiente por 24 horas para que fermente ligeramente (esto le dará el toque ácido característico).
- 2
Escurre el agua del remojo. Muele el maíz en un molino de nixtamal (o una licuadora potente) agregando un poco del agua fresca de los 2 litros hasta obtener una pasta fina.
- 3
Agrega el resto del agua a la pasta de maíz y cuélala usando una manta de cielo o un colador muy fino. Exprime bien para extraer todo el almidón oscuro y desecha el bagazo sólido.
- 4
Vierte el líquido oscuro en una olla grande. Añade la canela, pimienta gorda, clavos de olor y una pizca de sal.
- 5
Cocina a fuego medio-bajo, moviendo constantemente con una paleta de madera en un solo sentido para evitar que se pegue o se corte el atol.
- 6
Cuando comience a espesar y rompa el hervor, agrega el azúcar o panela. Deja hervir suavemente por unos 15 minutos más hasta alcanzar una textura espesa pero bebible.
- 7
Sirve muy caliente. En la tradición petenera, siempre se acompaña con bollitos de ixpelón.
El Ixpasá es mucho más que una bebida; es un ritual. Cada 1 y 2 de noviembre en Petén, las familias elaboran este atol espeso y oscuro para compartir en casa y colocarlo en los altares. Su color negro purpúreo proviene de la variedad de maíz utilizada, y su sabor tiene ese maravilloso contraste entre el fermento del maíz crudo y el dulzor de la panela.
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