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Uso tradicional. Esta preparación forma parte de la sabiduría popular y se comparte con fines informativos y culinarios. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Si tenés una condición de salud, estás embarazada, das de mamar o tomás medicamentos, consultá a un profesional antes de usarla.

Cocina medicinal Tradición popular Fácil

Caldo de ajo reconfortante

Un caldo claro de ajo y pan, sencillito y calientito para esos días en que andás con el cuerpo cortado. De esos que te abrazan por dentro, pues.

Preparación
10 min
Cocción
20 min
Total
30 min
Tazón de caldo de ajo dorado con pan rústico

Preparación

  1. 1

    En una olla mediana, calentá el aceite de oliva a fuego bajo. Agregá los ajos machacaditos y dejá que se doren despacito, sin que se quemen, para que suelten todo su aroma.

  2. 2

    Echá los cubitos de pan y remové un ratito para que se tuesten en el aceite con el ajo. Cuando estén doraditos, agregá el pimentón y mezclá rápido para que no se amargue.

  3. 3

    Verté el agua, poné la hoja de laurel y subí el fuego hasta que rompa el hervor. Una vez que esté burbujeando, bajá el fuego y dejá que se cocine tranquilo.

  4. 4

    Dejá hervir suavecito para que el caldo agarre todo el sabor del ajo y el pan se deshaga un poco. Si lo querés más claro, colá; si te gusta con cuerpo, dejalo así nomás.

  5. 5

    Retirá la hoja de laurel, serví bien caliente en un tazón y espolvoreá el cilantro picado encima. Tomátelo despacito mientras está calientito.

🌿 Sustituciones chapinas

  • pan francés del día anterior → pan de manteca o tortillas tostadas en pedacitos

    Cualquier pan medio duro sirve para dar cuerpo al caldo; las tortillas tostadas le dan un saborcito bien chapín.

  • aceite de oliva → aceite vegetal común

    Si no tenés de oliva, el aceite normal funciona igual para dorar el ajo, aunque el de oliva le da más aroma.

  • pimentón (paprika) → una pizca de achiote

    El achiote le da un color bonito y un sabor suave, bien de la cocina guatemalteca.

💡 Notas de la chef

Tradicionalmente se toma este caldo en los días fríos o cuando uno anda con el cuerpo cortado y sin ganas de nada, porque el ajo calientito y el caldo reconfortan y entran suavecito al estómago. Podés agregar sal al gusto al final. Recordá que esta receta es informativa y parte de la tradición popular; no sustituye la atención de un profesional de la salud.

En Guatemala, cuando el cuerpo anda cortado y el frío del altiplano se mete hasta los huesos, no hay nada como un caldito de ajo para sentirse mejor. Esta receta es de las más sencillas que vas a encontrar: ajo, pan duro y agua, cosas que siempre hay en la cocina. El truco está en dorar el ajo despacito para que suelte su aroma sin amargar, y en tomárselo bien caliente, a sorbitos, mientras te envuelve ese vaporcito reconfortante.

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